Retícula
Una estructura común que ordena todas las páginas y agiliza la maquetación.
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Papelería que vende
DALE TIEMPO AL RUMOR Hoy por hoy, la buena presentación de un dossier, impresa en papel de calidad y bien diseñada, sigue siendo tu mejor aliada para fortalecer las negociaciones en las reuniones comerciales.
El catálogo sigue siendo la pieza que se queda encima de la mesa del cliente cuando la reunión termina. Es el soporte donde el papel todavía gana al PDF: pesa, se hojea y no se cierra de un clic.
Concertemos una reunión
«Un buen catálogo ordena, seduce y facilita la compra»
Un catálogo se sostiene sobre una retícula. Es lo que hace que veinte páginas se lean como un mismo documento y no como veinte carteles seguidos. Sobre esa base se decide el resto: paginación en múltiplos de cuatro por cómo se pliega el papel, tipo de encuadernación según el grosor, y el margen interior extra que necesita el lomo para que el texto no se pierda en el pliegue.
Una estructura común que ordena todas las páginas y agiliza la maquetación.
Trabajamos en múltiplos de cuatro, que es como se pliega e imprime el papel.
Sangre, marcas de corte, perfil de color y fuentes incrustadas.
Del guion de contenidos al archivo cerrado para imprenta:
Qué va en cada página antes de maquetar nada.
Estructura de columnas y márgenes para todo el documento.
Composición página a página con jerarquía consistente.
Recorte, color y resolución adecuada para impresión.
Grapa, fresado o espiral según grosor y uso previsto.
PDF con sangre, marcas, perfil de color y fuentes incrustadas.
Así lo enfocamos, sin rodeos:
Maquetar sin saber qué va en cada página multiplica las correcciones y el coste.
La mayoría abre por el medio: cada doble página debe funcionar por sí sola.
El gramaje y el acabado cambian la percepción tanto como el diseño.
Catálogo bien diseñado = más fácil vender
Porque el papel se imprime en pliegos y se pliega: cada hoja da dos páginas por cara, así que el total siempre es múltiplo de cuatro. Si tu contenido ocupa 22 páginas, el catálogo será de 24 y habrá que decidir qué hacer con las dos sobrantes, no dejarlas al azar.
Depende del grosor. Hasta unas 40 o 48 páginas, grapa al lomo: es económica y abre plano. Por encima, encuadernación fresada, que da lomo recto donde se puede imprimir el título. La espiral se reserva para manuales que deban abrirse del todo y quedarse abiertos.
Más que en el exterior, porque el lomo se come parte del papel al abrir. En grapa basta con unos milímetros extra; en fresado hay que ser más generoso, porque el documento no abre plano y el texto pegado al lomo se lee mal o directamente no se ve.
Sí, pero conviene no limitarse a exportar el PDF de imprenta. Una versión pensada para pantalla suele funcionar mejor en página simple en vez de doble, con enlaces activos y peso reducido. Se hace a partir de la misma maqueta, con ajustes.
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