Toma de medidas
Fachada, distancia de lectura y elementos que condicionan la colocación.
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Gran formato
Diseño y preparación de señalética y fachadas con impacto visual, legibilidad a distancia y coherencia de marca.
El rótulo de fachada es el cartel que trabaja todos los días del año. No es una campaña: es la señal que dice dónde estás, y va a estar ahí cuando el resto de la publicidad haya caducado.
Concertemos una reunión
Fachada coherente · negocio reconocible
En señalética la legibilidad se calcula, no se estima: la referencia práctica es 1 cm de altura de letra por cada metro de distancia de lectura. A partir de ahí se decide la técnica. El vinilo sobre escaparate es la opción económica; las letras corpóreas dan relieve y sombra; el dibond o el PVC expandido sirven de placa de fondo. Y por encima de todo manda la ordenanza municipal, que en cascos históricos limita tamaños, materiales e iluminación.
Fachada, distancia de lectura y elementos que condicionan la colocación.
Revisamos qué permite la ordenanza municipal en esa ubicación.
Definimos técnica, materiales y altura de letra según la distancia.
Entregamos despiece, anclajes y cotas para el instalador.
Antes de diseñar un rótulo conviene mirar la ordenanza del municipio: en centros históricos hay límites de tamaño, material e iluminación que pueden invalidar el proyecto entero.
1 cm de letra por metro de distancia como punto de partida.
Elegimos según exposición al sol, lluvia y contaminación de la zona.
Planos con cotas y anclajes para que el instalador no improvise.
La referencia práctica es 1 cm de altura de letra por cada metro de distancia desde donde se debe leer. Si tu local se ve desde la acera de enfrente a 15 metros, el nombre debería tener al menos 15 cm de altura. Es un mínimo, no un óptimo: para lectura cómoda en marcha conviene subir.
El vinilo sobre cristal es mucho más económico y se cambia fácil, pero se lee plano y envejece antes. Las letras corpóreas dan relieve, sombra propia y se pueden iluminar, con un aspecto bastante más sólido. La decisión suele ser de presupuesto y de qué imagen quiere proyectar el negocio.
En la mayoría de municipios sí, y en cascos históricos las restricciones son notables: limitan tamaño, materiales, colores e iluminación. Conviene consultarlo antes de diseñar, porque rehacer un rótulo ya fabricado por incumplir la ordenanza es un gasto evitable.
Sí, y es recomendable resolverlo a la vez. La señalética interior (direccionamiento, puertas, normativa) diseñada con el mismo sistema que la fachada da coherencia y evita el efecto de carteles pegados con criterios distintos.
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