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Analizamos desde dónde se ve, a qué velocidad y con qué luz.
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Gran formato
Diseño y preparación de vallas publicitarias con impacto visual, legibilidad a distancia y coherencia de marca.
Una valla se lee en tres o cuatro segundos, muchas veces desde un coche en marcha. Ese dato condiciona todo lo demás: cuántas palabras caben, qué tamaño tiene la tipografía y cuánto contraste hace falta.
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Valla clara · marca que se recuerda al pasar
El formato clásico de valla es 8 × 3 metros, aunque hay monopostes y formatos urbanos distintos. La regla práctica del sector es de siete palabras o menos: por encima de eso, el conductor no termina de leer. Y el contraste manda sobre la estética: un texto gris sobre fondo de fotografía puede quedar elegante en pantalla y ser ilegible a cincuenta metros con sol de frente.
Analizamos desde dónde se ve, a qué velocidad y con qué luz.
Reducimos a una sola idea legible en tres segundos.
Contraste alto, tipografía robusta y marca visible sin buscarla.
Archivo a escala para lona o papel según el soporte contratado.
En una valla la decisión más importante no es de diseño: es decidir qué se quita. Cabe una idea, y todo lo demás compite con ella.
Siete palabras o menos. Lo que sobra no se lee, estorba.
Comprobamos legibilidad en condiciones malas, no sobre fondo blanco de pantalla.
El logo se identifica sin tener que buscarlo, aunque no sea lo más grande.
La referencia habitual del sector son siete palabras o menos en el mensaje principal. No es un capricho: a 90 km/h una valla está en el campo de visión unos tres segundos, y ese es el tiempo real para leerla. Todo lo que no entre ahí es decoración.
Como regla de partida, unos 2,5 cm de altura de letra por cada metro de distancia de lectura. Para una valla que se lee a 50 metros, eso da tipografía de más de un metro para el mensaje principal. Por eso caben tan pocas palabras.
Depende del soporte contratado. Los circuitos tradicionales de valla usan papel encolado, más barato y pensado para campañas de días o semanas. La lona se usa en monopostes y emplazamientos propios, aguanta meses y permite tensado. El pliego del soporte lo especifica.
Si es un circuito contratado a una empresa de publicidad exterior, la licencia la tiene el propietario del soporte. Si vas a instalar una valla en tu propia parcela o fachada, ahí sí depende de la ordenanza municipal, y en cascos históricos suele haber restricciones importantes.
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