Peso y tacto
El gramaje se elige por cómo se siente en la mano, no solo por resistencia.
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Packaging
Cajas y estuches que elevan la experiencia de unboxing y el posicionamiento de tu producto.
La caja corporativa es el único soporte de marca que el cliente toca, abre y a menudo conserva. Es el punto donde el envase deja de proteger y empieza a comunicar.
Concertemos una reunión
«Abrir la caja debe sentirse como parte del producto»
Un estuche corporativo se juega en el detalle: el gramaje que hace que la tapa caiga con peso, el acabado que no deja huella al tocarlo, el interior impreso que nadie espera. Trabajamos sobre cartoncillo estucado para tiradas de imprenta y sobre cartón forrado cuando el envase tiene que aguantar, y elegimos los acabados en función de dónde va a acabar la caja: en una estantería, en un envío o en una mesa de reunión.
El gramaje se elige por cómo se siente en la mano, no solo por resistencia.
Plastificado soft touch, estampación, relieve o barniz selectivo según el efecto buscado.
La cara interna también se imprime: es lo primero que se ve al abrir.
Un estuche corporativo bien resuelto cubre estos puntos, del concepto al archivo de imprenta:
Automontable, con tapa y fondo, con imán o de solapas.
GC1 o GC2 según si se imprime una cara o las dos.
Mate, brillo, soft touch o sin plastificar.
Estampación en caliente, relieve en seco o barniz selectivo.
Impresión interna, separadores o cuna para el producto.
PDF con troquel en tinta plana, sangre y marcas de acabado.
Así lo enfocamos, sin rodeos:
Definimos si la caja tiene que parecer sobria, técnica, artesanal o de lujo antes de tocar el diseño.
Cada acabado tiene coste y plazo. Se eligen los que se notan y se descartan los que no aporta.
Cada realce necesita su propio archivo: lo dejamos preparado y separado.
Estuche memorable = marca que se recuerda
El GC1 tiene la capa interior blanca, así que sirve cuando el interior de la caja también se ve o se imprime. El GC2 la tiene en tono crema y es algo más económico, adecuado cuando solo se imprime la cara exterior. Si vas a imprimir por dentro, GC1.
Aporta un tacto aterciopelado que cambia por completo la percepción del envase, y en producto de regalo o premium se nota. Tiene dos pegas: encarece y marca las huellas si el fondo es muy oscuro. En negros intensos conviene combinarlo con barniz selectivo.
Sí, pero cambia el planteamiento: hay que reforzar el cartón, prever el espacio de la etiqueta de transporte y asumir que llegará con roces. Suele resolverse con un estuche interior cuidado dentro de un embalaje exterior sencillo.
Depende del sistema de impresión. En digital se puede bajar a tiradas cortas de decenas de unidades; en offset con troquel propio el mínimo sube bastante porque hay que amortizar la preparación. Lo ajustamos al presupuesto antes de diseñar.
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