Arquitectura de gama
Definimos qué es fijo y qué varía entre productos de la línea.
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Packaging
Líneas de packaging para cosmética y belleza con estética cuidada y diferenciación de gama.
En cosmética rara vez se diseña un producto suelto: se diseña una familia que tiene que reconocerse como propia y, a la vez, distinguir cada variante de un vistazo en el estante del baño.
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Claridad · Diseño · Resultados
El trabajo aquí es de sistema. Se define qué elementos se mantienen fijos en toda la línea (marca, tipografía, disposición) y cuáles cambian para diferenciar variantes, normalmente un código de color o un icono. Si lo fijo pesa poco, la gama se ve deslavazada; si lo variable pesa poco, el cliente coge el producto equivocado. A eso se añaden los símbolos obligatorios del sector y la lista INCI, que consume bastante más espacio del que se suele prever.
Definimos qué es fijo y qué varía entre productos de la línea.
Asignamos códigos por variante para que se distingan sin leer.
Adaptamos a frasco, tubo, estuche y caja exterior de cada formato.
Preparamos archivos por técnica: serigrafía, etiqueta o impresión de estuche.
Una línea bien resuelta permite añadir productos nuevos años después sin rediseñar nada: basta con aplicar las reglas del sistema.
La gama se identifica como una familia desde lejos, antes de leer el nombre.
Cada variante se distingue de un vistazo por color o icono, sin confusión.
El sistema queda documentado para que sumar referencias no rompa la coherencia.
Los habituales son el PAO (el bote abierto con los meses de uso tras la apertura), el símbolo del libro cuando la información no cabe y va en un prospecto, y el punto verde o los iconos de reciclaje según el mercado. Todos ocupan sitio y conviene reservarlo desde el principio, no encajarlo al final.
Más del que parece. La lista de ingredientes en nomenclatura INCI puede ser larga y debe ir legible, lo que en un tubo estrecho o un frasco pequeño se convierte en el condicionante principal del diseño. Es lo primero que dimensionamos.
Con un elemento variable acotado y todo lo demás fijo. Lo más eficaz es un código de color aplicado siempre en la misma posición y proporción: mantiene la familia reconocible y hace que el cliente localice su variante sin leer. Cambiar tipografía o disposición entre variantes es lo que rompe la gama.
Depende del material y de la tirada. La serigrafía directa sobre vidrio o plástico da un acabado más limpio y resistente, pero encarece los cambios y exige tiradas mayores. La etiqueta es más flexible y permite modificar una variante sin rehacer todo. En gamas que crecen, la etiqueta suele compensar.
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